Llegaste sin avisar, te metiste derepente y sin permiso
llenaste las tardes de poemas en bancas de metal,
besos de tamarindo y ceniza,
manos y pies descalzos en el piso
adoquines desconocidos.
Frio y miedo, frío y un beso.
Largos caminos, cuánto tiempo perdido.
Conocí los campos de flores.
Unas alas de ángel para soñar en una esquina, corazones de papel colgando de un hilo.
Miré y todo estaba lleno de colores, perdiste la noción del tiempo.
Una tarde cualquiera decides pasarte por mi boca y no irte...Nunca?
Pero no te veo ahora, falta sentir tu aliento en la espalda, tu voz en el oído.
cuántas mentiras...
llenaste las tardes de poemas en bancas de metal,
besos de tamarindo y ceniza,
manos y pies descalzos en el piso
adoquines desconocidos.
Frio y miedo, frío y un beso.
Largos caminos, cuánto tiempo perdido.
Conocí los campos de flores.
Unas alas de ángel para soñar en una esquina, corazones de papel colgando de un hilo.
Miré y todo estaba lleno de colores, perdiste la noción del tiempo.
Una tarde cualquiera decides pasarte por mi boca y no irte...Nunca?
Pero no te veo ahora, falta sentir tu aliento en la espalda, tu voz en el oído.
cuántas mentiras...



No hay comentarios:
Publicar un comentario